Adicción a la cocaína

La cocaína produce efectos extremadamente placenteros, de forma inmediata, y que tienen una breve duración en el tiempo. La persona que la consume se siente más energético, se produce supresión de la necesidad de dormir y se reduce la sensación de hambre. Los efectos psicológicos incluyen una sensación de bienestar y un sentido grandioso de poder y capacidad mezclados con ansiedad e inquietud. También se puede producir paranoia más o menos intensa, incluyendo la celopatía. En la medida que se deja de estar bajo los efectos de la droga, estas sensaciones temporales de grandeza se convierten en depresión intensa, en malestar general, pudiendo sentirse la necesidad de dormir por varios muchas horas.

La cocaína es una sustancia altamente adictiva. Los estudios en animales han mostrado que los animales trabajan muy duro (presionan una barra más de 10.000 veces) con una sola inyección de cocaína, prefieren la cocaína a la comida y al agua, y toman cocaína inclusive cuando se les castiga este comportamiento. Hay que limitarles el acceso a la cocaína para evitar que tomen dosis tóxicas o inclusive letales. La gente adicta a la cocaína se comporta en forma similar. Hacen cosas extremas para conseguir la cocaína y la siguen consumiendo inclusive cuando les perjudica el desempeño académico o laboral, o deteriora fuertemente las relaciones familiares.

Si bien la cocaína es una sustancia especialmente adictiva, el tratamiento es similar al de otras adicciones. En la mayoría de los casos no es necesario la hospitalización o internación, ya que en general el síndrome de privación no es tan intenso. Lo que casi indispensable es que el tratamiento sea apoyado por uno o más familiares, que ejercerán una labor de apoyo y control. En la medida que la persona deja de consumir la cocaína, en un tiempo relativamente breve vuelve a tener un comportamiento cercano a lo normal, que permite que se reestablezca una conversación razonable.
En muchas ocasiones la persona que está consumiendo cocaína no logra pedir ayuda por cuenta propia. En estos casos es muy importante que sean los familiares los que consulten en primera instancia, sin el paciente, con el fin de establecer una estrategia que permita traer a la persona con el problema a la consulta. En la medida que hay un grupo familiar dispuesto a apoyar, el pronóstico es muy bueno, independientemente de la gravedad de la situación.

Tratamiento de adicción ¿ se requiere una internación?